viernes, 8 de mayo de 2009

ROBERTO JOSÉ ADAMES, poeta interiorista.

Roberto José Adames, Constanza, República Dominicana, 1969. La nada, la muerte y todas sus fuerzas misteriosas abruman la conciencia del poeta. Algo grande le dicen esas fuerzas, algo grande nos dice en sus versos.

Nos vamos a encontrar con una poesía al borde de la alucinación, tejida con una música, cuyo asombro y desconcierto nos lo produce la belleza de sus notas. Su interiorismo apunta a la dimensión metafísica, o sea hacia aquellas laderas intangibles de la realidad.


Espada del reflejo

Aquí
La liturgia inédita del llanto
Un fantasma
Que sobre galope indeciso
Despojo tras despojo
Pretende relámpagos.
Lejos
El deceso inmóvil de la nada.

Nada impide la agonía

Desconstruido el grito
La memoria:
Un chupar de lechuzas
Un paisaje
en diálogo permanente con el silencio.
Silencio
Arpa
Mito orgásmico
Similar a la metáfora que muere.

Punto Onírico

Busco el tacto de la carne
En la alucinación del vuelo
En la desnudez de lo ausente.
El ojo
Permanece ebrio de razón
Y la estridencia del círculo
Aparece ataviado por Demonios.


Confusiones

El azar me atrae
No sé ir
ni venir
ni me seduce la plenitud del caos.
Sólo me habita
Una sed de relámpagos desiguales
Que desconocen su ser.


Confesiones

A ti
Te detuvo el espanto
A mí
La líquida soberbia
O el movimiento que se detuvo
Y fantasmas y ausencias
Y la muchedumbre edificando hastío
Y su líquido esperma
Como musgo blanco y voraz
Y una lluvia de tristeza
Y círculos bailando
Como marca inevitable
Y tu sinfónico grito de dolor
Redefiniéndose la máscara.

Y el mar
como tú
Comenzó a descender en el abismo
Puro de tu ausencia
Y una ventana de estertores
Miraba la máscara repetir tus horrores
Y luchar con perplejos naufragios.
Era la lengua hirsuta de mi lamento
Vislumbrándonos dimensión exacta del miedo
O tan sólo
Como un recuerdo en la memoria
De algún dios en el exilio.


Poema I

Sueño o sortilegio
El vuelo se hace pájaro
Y escapa por el hueco
Cual retazo de cristal

Oh abanico de sol que te bebes el miedo
No nos robes el mito.


Poema II

La noche
un pájaro
En un ala el horizonte
en la otra el vuelo:
Gimnástico movimiento de azar.
En mis pasos se han roto los espejos
Y al pisar la tierra
La noche se ha vuelto eternidad.


Poema III

Lo real escapa entre arquetipo
Mas no nos duele
Y aunque el vaho de la vida no nos
pudre
Sobre una ventana de estertores
Voraces
Estamos muriendo de nada
y no nos duele.


Poema V

Una ventana me cabalga en el ojo
Y se bebe la nada.
Muertes se desparraman
En carbones de espacio
-Lo circular corrompe-
Llueven miedos
Y no tengo a dónde huir
Solo una ventana…
Una ventana
O más bien el olvido.


Poema VI

Mi indivisible eternidad
Es interrogada en el umbral
De un espejo líquido
Y líquido es El Verbo
Y líquidas las aguas
Donde aleteaba su nombre.


Ser o existir

Un espejo
Convoca desde el tiempo
Y nos sumerge en naufragio
Nuestros rostros
No son más que memorias ausentes
O un espanto que nos deshabita
Y sobre el lloro del mito
Nos devela
Y nos revela
Entonces uno quisiera suicidarse
Y se inventa.


Antología del suicidio

Derramo noches de abismos
Y pájaros
Sobre tu cuerpo
Libando el vacío que atormenta la espera
En impredecibles voces
Muertas de tiempo
lejos
en los orígenes
Levita un cementerio de raíces
Orquestal a la luz
un derroche de sonidos
Corre a gastar tardes de colores
En tus ojos
Y la noche abreva en la noche
Entre sus cortinajes
Se extravían peces amarillos
La muerte se deshace

Ligero
el temblor
Busca la calma
Entonces
miro al mar
Para descubrir sus sueños
Y sus lunas
Las horas danzan orgías de negrura
Y anticipo mi hermandad
Al origen
Y
a su vaivén

La luna
Alucinada sobre el mar
Sepulta susurros
Y esqueletos
Desliza su voz
Como si ungiera asombro
Para constelar gritos
Que evoquen
Razón y ausencia.

Y nada del agua
refleja sublimación o vuelo
o desdibuja vacío
y el mar
y lo inmenso
El ave se consuma

La memoria
de abismos teje misterios
Y de tiempo agonía
Circulares olvidos
Estrujan en sus manos
El placer que nos desdice
ah el espanto
El miedo:
Postración que repta en lo terrible
Por descubrir
Lo frágil de la muerte
En cada despedida.

Una línea se dilata en lo alto
y entre el sueño y otros colores
El paraíso disgrega el reloj
Y nos cierra el ser a lo perdurable
Mas
El mar aguarda
Para limpiar nuestros cuerpos de ilusiones
O desmoronar templos de sirenas.

Bajo el cielo
mágico
Una piedra nos fijara entre recuerdos
De memorias futuras
Sin embargo
En su profundidad milenaria
La luna guarda su néctar inmortal
Sobre el fuego que danza
Este musgo que nos quiebra.


Bibliografía activa: Antología del suicidio. Ed. Centenario, Sto. Dgo., R. D., 2001. Antología Del Suicidio, 1ra. Ed. Electrónica Editorial Mis Escritos, www.misescritos.ar, (Argentina 2002) Antología del Suicidio, 2da. Edición Electrónica, Editorial El Creador. www.elcreador.net, (Miami, Florida, U. S. A., 2002) Antología Del Suicidio, 3da. Ed. Electrónica Antología Del Suicidio, 4da. Ed. Electrónica Editorial Yo Escribo, www.yoescribo.com (España 2003)

Bibliografía pasiva: Cándido Girón. Prólogo, Filosofía borgiana y pensamiento crítico de Roberto José Adames. Bruno Rosario Candelier: El Interiorismo. Ateneo Insular, R. D., 2001. B. R. Candelier: El Ideal Interior. Ateneo Insular, R. D., 2005.

Bibliografía Internet:
http://sapiens.ya.com
http://www.othlo.com
http://www.margencero.com
http://www.paradoja.org
http://www.xpertia.com/
http://www.margencero.com
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