lunes, 4 de mayo de 2009

GÜIDO RIGGIO POU, poeta interiorista.

Güido Riggio Pou, Santiago, República Dominicana, 1949. El ser humano es pasajero, sin embargo, posee un halo originario que escapa a la carne, a la tierra, al tiempo y a la misma muerte. La aparente desgracia se redime con la esperanza de la belleza que Pou mira en los espejos misteriosos que lo abruman.

La poesía de Pou pone de manifiesto a un aeda herido, sediento de trascendencia. Sus versos rastrean la certeza intangible de un mundo, que no sólo no fue, sino que existe aunque sea sólo reflejado en los espejos de las cosas.





Los espejos del tiempo


Hoy parecen mis días

un destello, una brisa;

tantas cosas que amar,

tanto tiempo sin tiempo.

Como se van los años

barridos por los años,

dispersos por el viento;

alargaré mis manos

los cogeré en mis dedos,

los verteré en mis ojos,

en mi mágico espejo.

Esconderé las horas

más allá de la brisa,

más allá de las flores las vestiré de rosas;

prisioneras del cristal,

prisioneras de mi sueño,

no las tocará el tiempo.


§


Estos flacos años

que visten mi alma,

que hieren mis huesos.

Días sin días,

formas espectrales,

esqueletos del tiempo,

tiempo sin tiempo.

Es larga la vida.

Es larga la muerte.


§


Encontré mi espejo

más allá de la flor,

sepultado en el tiempo.

Él mastica mi rostro,

mis días,

mis sueños.


§


He encontrado la fuente

que custodia un fantasma,

que lapida un espejo.

A beber me he inclinado,

y en la copa del instante…

ni fantasma…

ni espejo.


§


Llamaré

a los espejos

de sus tumbas

y saldrán

con la luz en su memoria;

libres de la acción

de sus destellos

hablarán

el misterio de su mundo.


§


Ayer

vagué por los espejos,

su inmensidad

anduve

buscando el paraje

donde nace el tiempo.

Ayer

vagué por los espejos,

por su silencio,

rastreando la primera voz.


§


Inmerso

en la soledad del espejo

escuchando

sus múltiples destellos

llorar en el cristal

su opaca muerte,

la brevedad,

el instante

de eso que llamamos vida

los que no vivimos

del otro lado del espejo.


§


De mis muchos habitantes

que me habitan,

de los rostros que me miran

desde el fondo del espejo,

a los arcanos rostros

que me asoman en la sombra,

los dejaré dormidos

en su tierra misteriosa.

Mataré la muerte

y emprenderé mi vuelo.



El Ángel


Descansarán mis alas,

me vestiré de hombre,

encontraré mi sombra,

fatigaré sus huellas

en mi ancestral morada,

el barro.


§


Alargaré mis alas

más allá de la Esfera

y mi luz

será

la sombra.


§


Hollaré el granero

de los dioses avaros,

colmaré con su trigo

a los hombres sedientos

y traeré de la tierra

abundante dolor

para los dioses dormidos.


§


Cansado

de su soplo eterno,

invocaré al anciano,

me quitaré el vestido,

le mostraré mi pecho,

me clavará su dardo,

descansaré

del tiempo.


§


Herrumbraré

su eje.

No girará más

mi cansada

rueda.


§


Y algún día…

Impulsado

por mi sombra,

reemprenderé

mi vuelo.



El Otro Jardín


Aquel jardín,

aquel otro que habita

en el estanque.


§


Llueve. Ha sido

escuchado el rezo

de estas flores.


§


Ya es el ocaso.

¿Dónde en las noches va el

azul del cielo?


§


Quieto el estanque

quiere ser aquel jardín

que en él refleja.


§


Viejo y encorvado

ve pasar el puente al

incesante río.


§


Flor de loto.

En su sueño de aguas

habitan los dioses.


§


Posado el colibrí.

Está dormido el tiempo

en una rama.


§


Voces del río,

voces de un lenguaje

muy lejano y mío.


§


Esos pájaros

me miran en silencio.

¿Será la muerte?


§


La otra orilla.

Aquel otro páramo

que me espera.


Bibliografía activa: Los Espejos del tiempo, 1995; El Ángel, 2002; El Otro Jardín, 2004; Esencia y poesía (recopilación de sus libros) Ed. Ángeles de Fierro, San Francisco de Macorís, R. D., 2005.

Bibliografía pasiva: Nelson Minaya: Prólogo a Los espejos del tiempo. Danilo P. Clime: Los espejos del tiempo, nuevos versos para una vieja búsqueda. Bruno Rosario Candelier: La poesía de Güido Riggio. León David: Los espejos del tiempo; Prólogo a El Ángel: Henos aquí ante el poema de una añoranza ancestral; Alejandro Ovalles: El Ángel: Güido Riggio o la otra voz. Bruno rosario Candelier: El Movimiento Interiorista, Ateneo Insular, R. d., 1995. B. R. Candelier: La búsqueda de lo absoluto. Ateneo Insular, R. D., 1997.

Bibliografía Internet

www.elrincondelhaiku.org/int3.php - 17k (cita)

http://www.clavedigital.com/Firmas/Firmas.asp, artículo suyo.

http://rosasilverio.blogspot.com/2006/03/entrevista-guido-riggio-pou.html

www.listin.com.do/antes/septiembre05/170905/ventana/ven1.htm - 83k -

http://www.hoy.com.do/(bafz0i4502dsed45md3rlfi0)/app/article.aspx?id=67450

http://es.groups.yahoo.com/group/elfausto/message/5364?viscount=100

http://groups.msn.com/ElPatiodelasCayenas/entrevistas.msnw

http://groups.msn.com/ElPatiodelasCayenas/comentarios.msnwo invisible

www.clavedigital.com.do/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7850 - 39k –

http://www.listin.com.do/antes/septiembre05/140905/ventana/ven1.htm

http://boards1.melodysoft.com/app?ID=forohaiku&DOC=81


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