martes, 31 de julio de 2007

PALABRA ESCULPIDA, Julio César Pineda


Palabra Esculpida, Centro Editorial, 2000, es la obra más reciente que conozco del poeta Julio César Pineda. El ejercicio de Pineda es intenso en esta obra simple (simple ontológicamente) porque recoge en haikus la abundancia de sus emociones estéticas con denodado atrevimiento de maestro que hace un noviciado en esa legendaria y particular forma de escribir asiático.
En Palabra Esculpida lo poco es mucho, como en efecto es toda obra de haikus.
Querría remarcar, que no juzgar si los haikus están logrados, los momentos que, a mi entender, sobresalen más estéticamente.
La agudeza del poeta en la captación de sutilezas cautivantes se hace patente: "A círculo divides la sombra, / detrás de los árboles " rueda tu soledad" (Luna). Todo buen poeta incursiona en los laberintos de su propio yo desde donde extrae interesantes destellos de su ser, como Narciso que se contempla, no en un estanque de agua, sino en una lágrima: "Agua / que descubre otro yo / en mi rostro" (Lágrima).
Palabra Esculpida es, también, un recinto donde se hospedan los viejos ecos de militancia y compromiso social: "El que defiende derechos, /da jaula al pájaro por hogar, / bozal por educación al ladrido" (Opresión). En este mismo orden, por poner no más que otro ejemplo, podemos leer: "El filo del cuchillo / se endulza / en los músculos del odio" (Ensañamiento")
Pineda asciende en intensidad humanista, volcado al otro, con empatía sincera, como ser que existe y no le puede ser indiferente: "Bajo una luna / no bien hecha / llevo a mi amigo en hombros hacia el universo" (Solidaridad).
El gallo, símbolo del amanecer, adquiere en la poesía de Pineda una resonancia nueva, atrevida y dislocada, pero realmente encantadora. Observemos: "El gallo vibra / ¡silencio! / le acompaña el canto del día" (Amanecer).
El encanto de la poesía amorosa, herencia indómita de la poesía hondureña, sutilmente, pero con fuerza, se adueña de nuestro creador. Un beso, un beso histórico ha marcado el inconsciente poético de nuestro autor: "Indeleble / trueno / en el recuerdo de tus labios" (Beso). Palabra Esculpida termina honrando el amor, el encuentro con la amada: "El día humedece / donde acuerda reunirse / la intimidad de los labios" (Encuentro).
La obra de Julio César Pineda recoge lo más vivo de su experiencia creadora y lo más sintético de su imaginación. Dicho de otro modo, Palabra Esculpida resume el intento de síntesis poética de su autor, su visión del mundo, de las cosas y la realidad misma.
Dije arriba que es una obra simple, porque abarca el ser mismo del poeta y su cosmovisión artística. Lo simple en Pineda es la búsqueda de una estética donde lo poco sea mucho y viceversa.
Palabra Esculpida es una obra de lectura ágil, sugerente y placentera. El lector se sentirá a gusto, sin duda. Pero si el lector es incisivo y crítico notará que el intento por hacer poesía en haikus no es tarea fácil, aun para el más ducho y maestro en la composición de ese género.
Palabra Esculpida es un poemario "que en algún tramo abandona el estilo Hai Ku. Obviamente, conserva el extracto e idea de éste", afirma el mismo poeta. De lo cual se puede inferir, que en sí mismo el poemario no es de haikus, sino al "estilo", "extracto" e "idea" de éstos.
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Localización tierra natal, República Dominicana