martes, 31 de julio de 2007

ESTACIÓN MADURA, Galel Cárdenas


Galel Cárdenas, 1945, Honduras, es el autor de Estación Madura, Ed. Argos, 2002. Este poemario es el resultado de un poeta de oficio, de un creador que ha incursionado el ensayo y la narrativa.

En Estación Madura nos encontraremos con una primera parte en la cual el poeta toca el clásico tema patriótico, pero no con el tono alambicado de lo himnos, sino con cierto deleite. "Traigo dentro de ti / los sitios donde estuvo Morazán, / mi general de todos los tiempos.// Traigo su voz que redobla / sobre el corazón / en forma urgente//... Dentro de ti habita su sol / que alumbra nuestra redondez / de tierra conquistada" (Consejo de batalla)

En la segunda parte, el poeta canta a la existencia y sus menesteres. A mi juicio es donde mejores logros ha conseguido. "Vivir y soñar / tal es el problema.// Pero en medio de ello / subir y bajar / la piedra sufriente de Sísifo.// Es como un espejo de Dite / muchacha / con mi espejo" (Sísifo en el espejo)

Cárdenas es un aeda cuyo decir atrapa al lector: "¿De dónde vienen estas líneas férreas / de qué puntos confluyen?// ¿Este lugar es mí última estación / donde nadie ve hacia atrás?" (Destino) Hay una inquietud profunda, -es la búsqueda del Absoluto- tanto en el poema anterior como en Brújula: "¿Qué es aquello que al final / nos da la fuerza en el desierto / cuando la sed abraza las heridas / y no hay agua entre los labios?"

La tercera parte, y última, Canciones de la floresta, es más simple o lo que es lo mismo, menos inquisidora con lo que verdaderamente afecta al poeta: encontrarse con su verdad interior. Sin embargo, hay hallazgos poéticos importantes: "El mar incesante / habla del tiempo: / mis olas / conocen la memoria / del tiempo.// Mis olas han visto / envejecer al hombre" (Memoria del principio).

Hay versos que recuerdan a Alberti: "Olas y redes / que no pescan: no soy el mar / soy el tiempo líquido" (Tiempo líquido).

En la sencillez de unos versos puede hallarse belleza: "¿Qué hicieron las palmeras / anoche / que amanecieron quietas?"

El poeta se autodefine: "Soy un ruido azul que no termina". Él, como el mar, no acaba de sosegar su espíritu. Va y viene con el oleaje que rumorea su angustia y la arroja en la arena de la página.

El final de Estación Madura es clarividente: "Mi vuelo que es tiempo / de agua que no muere".
[1] Fausto Leonardo:

Ha sido un placer haber recibido su correo que ahora se ha convertido en una
espcie de surtidor de sorpresas.

Le agradezco altamente sus conceptos sobre Estación Madura. A lo mejor lo
publique en un periódico que editaré en Abril llamado Insula, que lo hago
con la colaboración de profesroes del Departamento de Letras y alumnos de
Redacción General de de la Unah.

Estoy pendiente de sus informaciones y nuevamente mil gracias.


Galel.
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Localización tierra natal, República Dominicana