miércoles, 17 de agosto de 2011

TEONILDA MADERA, ENTREVISTA 2011

ENTREVISTA A TEONILDA MADERA

(New York, julio de 2011)

Teonilda Madera es una escritora dominicana con el grado de doctora en literatura. Ella es más conocida como poeta, sin embargo escribe ensayos de crítica textual, cuento, teatro y novela. En ella converge una extraordinaria facilidad para el uso de la palabra y una chispeante imaginación, por lo que destaca como brillante conferencista.

Pero todo eso podemos saberlo por otros medios, de modo que no vamos a abundar más en ello. Ahora nos vamos a enfocar en sus palabras, robadas al hilo de una conversación o entrevista.

FL: Como escritora y estudiosa de las letras, ¿qué narrativa prefieres en estos momentos?

TM: La que se escribe con enfoque filosófico que es la más significativa; la que está bien escrita y la que ha aportado en cuanto a estilo, a fusión de géneros y a propuestas innovadoras. Leer, por ejemplo, una novela o un cuento que no tenga nada innovador, a mí no me llama la atención.

FL: ¿Por qué te inclinas hacia ese modelo de creación literaria?

TM: Porque como dijo Baltasar Gracián en su tratado “Agudeza y arte de ingenio”, hay que evitar seguir lo fácil e imitar lo creado sólo para adelantarlo. Entonces, se deben retomar los modelos que nos legaron los griegos y los romanos, que tenían un modelo para todo, incluyendo las obras de teatro que se escribían siguiendo una fórmula, algo así como los cuentos de hadas, que se ciñen a un modelo canónico: “Érase una vez”, “En un tiempo remoto”, “En un país que no existe”. Por eso, el escritor debe tener como reto tratar de inventar técnicas nuevas, fórmulas nuevas de decir lo que ya se ha dicho.

FL: ¿Cuál es tu visión personal de la ficción novelística?

TM: No he publicado una novela inédita que tengo y que trata sobre la inmigración. Es una obra que lleva muchos años añejándose. En cuanto a tu pregunta, debo decirte que me gusta la ficción de contenido filosófico, la que tiene un argumento que cautiva y que tenga cierta dosis de humor bien manejada. Algo así como el Quijote, la gran obra de Miguel de Cervantes.

FL: Catedrales de humo reúne tu producción cuentística, ¿cómo concibes tú el cuento?

TL: Como dijo el maestro Quiroga en el “Decálogo del perfecto cuentista”, un escritor debe saber, desde la primera línea, hacia dónde van los personajes, y tiene que saber lo que necesita ese cuento en particular para que sea único; un cuentista se asegura de que a su cuento no le sobre ni que falte nada.

FL: El teatro siempre ha estado presente en ti desde jovencita. Has actuado, pero también lo escribes, ¿qué nervios tocas en este género, qué alcance tiene, qué aspectos tocas que no consigues con la poesía o con otros géneros?

TM: Fíjate, el teatro ha sido y es muy poderoso. En nuestro tiempo, la mayoría de la gente no quiere ponerse a leer ni obra de teatro ni ningún libro que represente un ejercicio intelectual agotador. Sin embargo, asistir a una función teatral –que incluso permite que la audiencia se convierta en personaje-, representa un ambiente mágico, típico de las actuaciones teatrales. El teatro permite tocar temas de la actualidad, con una audiencia que está escuchando, reflexionando y valorando una función que se basa en actuación y en diálogos que se internalizan con facilidad en la inmediatez del momento. No es lo mismo ver una pieza teatral de principio a fin, sin interrupciones que leer una obra interrumpiendo y retomando la lectura que se hace a retazo. El teatro presenta la oportunidad de movilizar y de llevar un mensaje inmediato a un gran número de gente que puede hasta llegar a formar una revolución ideológica, si el dramaturgo se lo propone, como ha ocurrido tradicionalmente. El teatro se ha utilizado para generar cambios sociales significativos, recordemos lo que hicieron “Los Trinitarios” en nuestro país, por citar un ejemplo.

FL: Tu obra teatral “Temor rojizo”, ¿qué impacto ha tenido en el auditorio?, ¿qué acogida ha tenido en tus puestas en escena?

TM: Esa es una obra que yo escribí con mucho entusiasmo porque sentía el compromiso de llevar un mensaje, de aportar algo, de invitar, no solamente a los jóvenes, sino a los adultos que la leyeran o que la vieran, a considerar seriamente los problemas que estamos viviendo hoy día, específicamente la violencia, las drogas, las pandillas juveniles y de ese mundo que significa, y que forma parte , hasta cierto punto, de la modernidad que muchas veces se torna perniciosa cuando no se maneja adecuadamente.

FL: Como profesional de las letras, sé que dedicas tiempo para el ensayo y la crítica, ¿qué significa para ti el ejercicio crítico?

TL: Es algo diferente, es un producto distinto que exige que el crítico se meta a navegar en un universo o en varios universos creados por otro autor. En el ensayo crítico hay que ir pescando, “fishing”, como se dice en inglés. Es decir, pescar, en la lectura cosas que, a veces, ni el mismo autor se ha dado cuenta de que están ahí. La crítica textual es magnífica, porque es un rompecabezas que se debe desmontar para descodificar, no solamente los signos que aparecen en la obra, sino todo el andamiaje en el estilo, en el discurso y en la polifonía de la narración. Es hacer tuyo algo que no hiciste tú. Tuyo porque tú llegas a manejarlo de tal forma que descubres cosas que se le escapan hasta al mismo autor de la obra.

FL: Tú, como escritora, participas en congresos como conferencista, ¿qué nos puedes decir de esta actividad intelectual tuya?

TL: He participado en congresos desde inicios de los noventas. Algunas veces hago crítica textual, colaboro para revistas importantes y medios de comunicación que me lo solicitan. Podría dar más conferencias, pero me lo impiden mis compromisos laborales, académicos y la misma creación.

FL: Tu tesis doctoral es un gran paso en tu vida, danos a conocer sobre quién o qué la hiciste.

TM: Tuve el atrevimiento de hacerla sobre un poeta monumental, César Vallejo y luego, por si fuera poco, abordé a Blanca Varela, una mujer que ha alcanzado gran renombre internacional, ambos peruanos. Digo atrevimiento porque como debe saber todo literato, y todo académico, existen infinidades de tesis doctorales acerca de la obra de Vallejo y es más que un reto decir algo nuevo acerca de la misma. Mi tesis doctoral tiene tres vertientes y se titula: “Polifonía, corporeidad y memoria en el universo poético de César Vallejo y de Blanca Varela”.

FL: Siendo que has abordado a dos grandes de la literatura de ayer y de hoy, ¿nos puedes decir cuál es el lado luminoso de la tesis?

TM: Las conexiones que encontré y el paralelismo de versos y frases que recicla Blanca Varela y que vienen de Vallejo –no las había apuntado nadie- Valera utiliza el reciclaje como un elemento irruptor en su poética y lo hace con gran originalidad al darle un giro que pone de relieve su creatividad y su brillantez a través de esos ecos polifónicos que son reveladores. Esos prestamos que hace Blanca Varela del universo vallejiano son realmente asombrosos.

FL: ¿Te habría gustado profundizar más en algún aspecto de tu tesis?

TM: Me gustaría retomar cada una de las vertientes temáticas de la tesis sin la presión de la camisa de fuerza que impone la Academia. Una tesis doctoral debe someterse a un lenguaje específico, a los planteamientos del director de tesis. Una vez que se obtiene el título doctoral uno goza de un margen de autonomía y de libertad que permiten presentar temas o cuestiones que, durante el proceso de la tesis no se consideraban oportunos. Puedo decirte que cuando se vuelve a la tesis se abren nuevas posibilidades.

FL: ¿Cuándo defendiste tu tesis?

TM: En el 2008. Presentar la tesis, defenderla y logar el PhD, sabiendo que hay muchísimas personas que no llegan a conseguir ese título en el área de Filosofía y Letras fue un gran logro para mi comunidad y para mi vida.

FL: ¿La publicarás?

TM: Tengo una buena oferta para publicarla, pero he estado tan inmersa en cuestiones laborales, que no he podido enviarla. A nivel de institución universitaria hay tres hermosos volúmenes publicados que están disponibles para el público académico.

FL: En este punto en el que te hallas, ¿cómo te figuras en diez años?

TM: Mi obra… (Es que tú haces unas preguntas que sólo a ti se te ocurren, siempre con una dosis de inteligencia, pero a la misma vez con cierta malicia. Porque ¿cómo voy a saber yo lo que va a pasar dentro de diez años? ¡Ojalá saberlo!). Yo quisiera que el entusiasmo de escribir, el entusiasmo por la literatura no se me apagara, pero hay tantos charlatanes en la literatura, tanta gente que ha hecho de esto un negocio de butifarra y que se autodenominan grandes lumbreras que da asco. Son individuos que descaradamente escriben en las solapas de sus libritos una sarta de mentiras que ellos afirman como verdades (e.g. que los han invitado a Europa, que han ganado premios importantes) y sin embargo, uno sabe que son farsantes a los que solamente sus esposas o sus maridos y un par de amigos de esquina conocen. Para mí la literatura es un asunto muy serio. Un escritor serio debe tener mucha mesura y evitar caer en las garras de esos supuestos “escritores” o en “organizaciones culturales” que no son más que anillitos de fantasía fabricados para su ego. Desgraciadamente, en nuestro país y en los Estados Unidos los “escritores” de mentiritas son los que más ruidos y visibilidad tienen. No me asombra que escritores de estirpe vivan, por lo general, como en un retiro permanente. La verdad de la mentira de la que te acabo de hablar está matando el entusiasmo que solía tener por la escritura. Ahora estoy mirando la literatura y la crisis de valores humanos que estamos viviendo hoy en día como un fenómeno universal que se acentúa más en los dominicanos.

FL: ¿Tus proyectos literarios para el futuro?

TM: En este momento, para serte franca, estoy escribiendo una biografía de alguien muy importante para nuestra cultura y que ha hecho grandes aportes a la comunidad dominicana. Pero en verdad no tengo un proyecto magistral, a pesar de que me tomo muy en serio lo que hago.

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