miércoles, 29 de abril de 2009

Yky Tejada, poeta interiorista.

Juan Alberto Tejada (Yky), Moca, República Dominicana, 1961. Pocos poetas tienen la gracia de sentirse y ser tales. Pocos viven alterados anímicamente por el influjo de las musas. Tejada es uno de ellos.

Yky es un poeta nacido para, al decir de Hörderlin, “hacer llegar al pueblo envuelto en cantos / el don celeste”. La belleza de sus imágenes, el lirismo y la intuición caracterizan la poesía de este poeta esencial del Movimiento Interiorista.


Dejar entrar

A Yen-Li que conoce
cuando hay ternura en la mirada

Desde la luz
un ojo llueve
se encarna

Transita por ánforas extrañas

Tiempo
y vida
desteje como un animal
en la espesura de su sangre

Conoce su grandeza de espacio iluminado

Conoce que dormido
el destino le vuelve abierto por la espalda

Y que su dicha no es mirar
sino dejar entrar

la misteriosa ternura de los pájaros



Inocencia del agua


Bajo el aire
el agua es dolor de espejos rotos
por no fijar la transparencia

La culpa de una huella leve
que va y viene
pasa
y no puede ser ámbar ni estrella

Pero algo es limpio en el agua
siento miedo
tiemblo
me escondo en la flor

Miro mis ojos en la inocencia del agua
pongo mi nombre
y no veo
¡Oh agua!
Devuélveme los lirios
rompe este silencio de pájaros

Quita este temblor de piel que me adelgaza
par que broten desnudas las azucenas


Un tigre duerme


Rabiosos bosques
y voces de remotos soles
despertaron al tigre

Pero como el mar
lleva en sus ojos la noche
sin salir de la fuente

Abierto a la entrega
el poderoso animal es un niño
en su seno materno

Sólo nosotros con espanto buscamos la salida
de un claustro
donde eterna corre una fuente

Sólo nosotros con espanto buscamos la salida
de un claustro
donde eterna corre una fuente



Deseo de luz


Ciegos en su blancura
los lirios no tienen sombra

Sólo un deseo de luz
la razón fugaz
de alcanzar
por un relámpago el cielo

Pero algo
antes de ser flor
aroma
y rastro de amor
duele en los lirios
algo que paso a paso
sueña lo blando del ojo humano



Lagartos fugitivos


Fugitivos largos milenarios
como perlas se alejan y se pierden
en el origen de una luz enrredadiza

¿Acaso no vuelve la llama sobre sí misma?
¿Y no grita el ave cuando sobre su sombra vuela?

Me quemo sí
Me hundo en los ardores de un animal
Si pensamientos
En la espesura hay llantos que alucinan
anémonas florecen y crecen en quietud

Ah nada más quieto que volver
infinitamente sobre su pecho

Llamas en el agua


Están llenándonos de lunas
Los paisajes del agua

¿Qué abismo recoge esta noche?

Narciso se hunde
se hunde sediento un muchacho
en lunares bosques

Se extienden incendiándose las aguas
¡Oh cristalina fuente!
¡Oh los misterios del cuerpo!
ya no hay nieblas que lo definan
ni musgos
ni diluvio de estrella los cubren


Eternidades


El aire herido de bambúes
Atraviesa mi cuerpo me desgarra

Tus ojos reflejan lo inexacto

¿Está Dios en este tránsito de bosque de muerte?

Todo es eterno sin razón
yo huyo como lagarto
buscándome en la niebla
o en las aguas de Narciso
en inmundo que se cierra y arde
ajeno al influjo de los astros


Obsesivos pájaros


Una sombra viva
como un lago espeso tiembla
me persigue

Está cerrándose en frescas noches
y vienen a mí posesivos pájaros en llamas

Es tan triste estar aquí
casi soy como un cristal que se deshace en azules
como un niño destiñendo la noche



Dios de ardorosas aguas


Ven a buscarme en lirios de espumosas lunas

Ven virginal a mi palabra
surge sin piel ahora
desde el verde intransitado

Desde tu ternura lluviosa
ven a mi garganta

Aproxímate misterioso dolor
de espinos enamorados

Ven alcanza mi rostro
que huye en abismados valles
en espesura de esas regiones
que busco en ti

Ven
deja que mi cuerpo se deshaga
en ardores de Tus aguas



Consagración


Entro en tu cuerpo
Me deformo en luces que me ciegan hacia dentro

¿Está Dios en este tránsito de bosques
y muertes que me alegran?

Entro
Y mis huellas se hunden en aguas de Narciso
El misterio se esparce y arde

Y fluyo sin razón como todo hacia Él

¡Oh animal el que soy
consagro este cuerpo abierto
rasgado por su mano
que en extensos quejidos escapa
huye de las sombras
y se hace vivo!



Oscuros verdores


Esta soledad de nadie

Este silencio verde
que se desata en sombras

Este rumor de árboles espinosos
¿Quién puso ternura a estas horas
a esta razón de amor que alucina?

¿Y esa forma clara que se cubre de palomas?

¿De quién este rastro de amor que calla
y tiembla entre las hojas?

¿Y estas flores blancas
que se levantan?

¿Dónde ese fugitivo cuerpo
que se aleja en oscuros verdores?



Infinitas garzas


Un silencio blanco
de aves que duermen
nace en vuelo de infinitas garzas

Se expande el alba en verdores primeros

Un misterio
humedece mi cuerpo
me ciega de cielo



En el deseo tiemblas


Las nubes se desatan
Late la pureza en el cristal

Ahí estás tendida
en el deseo tiemblas
y sabes que a la rosa le hace inmensa el llanto

Déjame entrar en tu piel
adentro persisten la inocencia de unos labios
persiste el amor cuando te toco



Agonías de niño y el león


Una flor nacía sobre mi rostro

Brilló la locura

Espeso sobre mi espalda un sol se deshacía
como un incendio de aguas

Un último desierto quiero
de un niño
la sonrisa ancha
y la furiosa noche del león



Ventana y muerte


Un fulgor tras la ventana
se desangra en el deseo
y nacen templos teñidos de girasoles mudos

Es música clarísima
que esparce su perfume y se pierde

Yo
huyo en mis brumas
porque quiero morir solo en el alba
desangrarme sin fin
sin nadie


Bibliografía activa: Juan Alberto Tejada Méndez (Yky Tejada), Juan López Abajo Moca, 1961. Un latido en el bosque, Col. Premios Nacionales, Sto. Dgo., 2000.

Bibliografía pasiva: Danilo de los Santos y Carlos Fernández Rocha, Este lado del país llamado el Norte, Primera Feria Regional del Libro, 1997. Franklin Gutiérrez, Diccionario de autores dominicanos, Ed. Búho, 2004. Noé Zaya y Taty Hernández, Voces del Valle, II Feria Regional del Libro, 2005. Rafael Molina Morillo, Personalidades dominicanas, 2006. / El Siglo, (Coloquio) 30-03-1991. / Listín Diario (Ventana) 20-05-2000. / José Rafael Lantigua, Listín Diario (Biblioteca) 18-02-2001. Bruno Rosario Candelier: El Movimiento Interiorista. Ateneo Insular, R. D., 1995; B. R. Candelier: La búsqueda de absoluto, Ateneo Insular, R. D., 1997. B. R. Candelier: El Interiorismo. Ateneo Insular, R. D., 2001. B. R. Candelier: El Ideal Interior, Ateneo Insular, R. D., 2005. B. R. Candelier: La creación cósmica, Academia Dominicana de la Lengua, 2005.

Bibliografía Internet
http://www.rincondominicano.com/literatura/poesia/quehacerpoetico.php
http://www.geocities.com/marcas1pr/Poesia_Dominicana_actual.html
http://espanol.groups.yahoo.com/group/abecedario/message/616?viscount=100
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