jueves, 10 de enero de 2008

CULTORES DE LA BELLEZA

Ningún ser humano puede sustraerse a la belleza, venga ésta de donde venga. Uno queda prendado de sus efluvios como si de un encanto se tratara. Todos andamos buscando goce, el disfrute, la felicidad. Unos se enredan en las marañas de los sentidos y en vez de saciar su hambre de plenitud, se hunden en el vacío de su existencia; y otros, a tientas y con riesgo de despeñarse, orillan el misterioso sendero que hace feliz el espíritu insatisfecho del género humano.

San Pedro Sula, y esta es la paradoja de una ciudad en despunte que presume de niña-mujer, conserva un secreto apego a las artes y un callado grito de pasión por las cosas que elevan el espíritu a otro estadio, a otra esfera en donde lo grotesco y perverso se pierde por unos momentos.

Los sabios orientales y los místicos han visto en la flor del loto, el nenúfar, que crece en el fango, un misterioso indicio de que la belleza puede emerger hasta en los lugares más insólitos e inesperados. No es extraño, pues, que en Honduras, que está hasta el cuello de “sangrientas amapolas” y hediondos fangales, surtan nuevos talentos que pongan de manifiesto la aparición súbita y gozosa de la belleza.

Intuyo que en el inconsciente colectivo hondureño, me atrevería a decir que es algo que está en toda raza y pueblo, hay un deseo profundo de encontrar el sentido de la vida y los pintores, concretamente, lo manifiestan en sus obras. En un nivel más llano nos vamos a encontrar con artistas de la plástica que basta sólo un deslizamiento hacia una academia de Bellas Artes par que adquieran técnica y dominio del oficio de pintores.

El pasado 28 de noviembre, 2006, asistí al Teatro Francisco Saybe, con motivo del II certamen de pintura para jóvenes, organizado por la Alianza Francesa. Al repasar las obras pictóricas de los noveles artistas, unos treinta, fui anotando apreciaciones en mi agenda. Me atraparon con sus pinceles Zaida Z. y Rolando R. Sus obras apuntan a la gran pintura y su técnica rompe los lugares comunes y manidos de quienes auscultan la belleza.

Hubo, ciertamente, muchas más obras con hallazgos interesantes de pintores en agraz que, sin duda, a fuerza de frotar en la paleta el pincel y la espátula, despertarán al genio que les hará cumplido a los deseos más genuinos de atrapar a la esquiva diosa de la Belleza.
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Localización tierra natal, República Dominicana