jueves, 21 de agosto de 2008

ME CONMUEVEN ESOS ZAPATOS -ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Los zapatos llevan varios años colgados del cable eléctrico. Podemos mirarlos con lástima, como quien mira a un difunto o a un triste mendigo que la gente desprecia. Esos zapatos yacen con la boca abierta; abierta no de cualquier manera, sino como si contuvieran un grito eterno, un grito estentóreo pero que nadie oye. El sol los humilla, los tuesta cada día con la furia de sus manos de fuego, mas ellos resisten la justicia ardiente de Helio.

Esos zapatos, ubicados en el corazón de San Pedro Sula, contienen los pies de su dueño, los sudores mudos de unas plantas que nunca hallaron reposo. En esos zapatos todavía pervive la sustancia de una vida. Ahí están colgados, esperando la vuelta de su amo. Un día y otro día, así les pasa el tiempo. Pero ellos saben esperar. En su altura vigilan los pasos de Tomasita, ven sus salidas y sus llegadas. Ellos conocen la verdad del triángulo, adonde mataron a Osman. Nadie más que ellos pueden atestiguar los rayos que han partido en dos los cuerpos caídos en la intersección donde ellos serenan cada noche.

Zapatos admirables como los que pintara Vincent Van Gogh. Zapatos huérfanos, tirados al vacío como una cosa. No, esos zapatos no son una cosa, ellos están ahí para avisar con su descolorido aspecto que en sus suelas gastadas hay todo un universo flagelado, el compendio de la pobreza. Atados al cable eléctrico, como si hubieran sido amarrados adrede, no pueden moverse, ni protestar en huelgas. A veces la brisa los mece aligerándole la fatiga, la dura postura de estar separados del calor humano. Ellos que tanto querían a su dueño ahora se desgastan de soledad. Los he visto colgados como si alguien de mal corazón les aplicara la horca. Sin fuerzas penden en el aire.

Los zapatos de los que hablo son de la medida de Víctor, que en gloria esté, el que murió a manos de una mujer miskita en Medina; son de la medida de Maira, que cada día muerde el polvo tras la tortilla caliente; son de la medida de la miseria del país. Zapatos que guardan en su interior el rumor de la ciudad, el miedo, todos los fantasmas y toda la sangre de las acacias taladas. Un día, a saber cuándo, esos zapatos calzarán unos pies limpios y ya no olerán mal y ya no serán miserables porque los pies que los contendrán tal vez sean los pies de un recién nacido.


GORVACHOV Y MANDELA, ICONOS DE LA PAZ

Pocas veces he sentido tanta admiración por hombres de política como la he sentido por Mijail Gorvachov y Nelson Mandela. Ambos personajes han tenido un papel fundamental en el último cuarto de siglo veinte. A finales de los años ochenta, empezaba yo a pintar bigotes, leí el tocho más famoso, escrito por Gorvachov, de los tiempos de la guerra fría, la Perestroika. Esta obra constituyó una vacuna antimisil y un instrumento racional único para la paz global, sobre todo entre EUA y la Unisón Soviética. Gorvachov hizo un trabajo muy inteligente. Él utilizó el diálogo como principal instrumento de convicción. Este hombre, que quedó eclipsado por los siguientes políticos rusos, salvó al mundo moderno en el que vivimos hoy de un cataclismo que ni la II Guerra Mundial se le hubiera podido comparar. Gracias a Dios que sólo se habla de “guerra fría” porque de haberse “caldeado” tal vez ni yo lo pudiera contar. La inteligencia, la razón una vez más ganó a la fuerza. Gorvachov fue un embajador de la paz y un eminente intermediario que supo hallar el punto medio a crisis políticas muy complejas. Por todo su trabajo le dieron el Premio Nobel de la Paz. En Gorvachov se cumple lo que en los griegos, que vencieron con el pensamiento, con la razón, con las ideas, la fortaleza y el belicismo de los romanos. Gorvachov es lo que se llama un político en estado puro, genuino. Lo celebro.

Otro político icono es Nelson Mandela. Sudáfrica tiene en Mandela a un verdadero hombre de estado, a un hombre que encarna con autenticidad las ideas políticas en provecho de la sociedad. La grandeza de Mandela radica en ser bálsamo para paz, en ser un gran mediador entre las razas en conflicto de su tierra. Acaba de cumplir 90 años y a su edad es un imán que atrae todas las miradas, todos los elogios y toda admiración. Estuvo 27 años prisionero y a pesar de eso no perdió el tino ni el deseo de ver que su país diese un giro copernicano en la convivencia social. Mandela encarna los sueños, no sólo de una raza, sino de la raza humana toda. Él ha sido y es aún luz en la sombras del racismo de su tierra natal. Es un hombre con dinamismo reconciliador. Públicamente se le atribuyen valores envidiables, que bien pueden tomarlos como suyos nuestros políticos hondureños: modestia, cortesía y humanidad.


BARACK OBAMA UNA ESPERANZA

Es probable que Barack Obama sea el nuevo presidente de los Estados Unidos de América. De ser así recibirá una papa caliente de manos de la administración Bush. Si Obama gana las elecciones a finales de este año tendrá dos fantasmas reales haciéndole guiños. Uno hacia Oriente, hacia Irak, y otro hacia la Casa Blanca , o sea, hacia la economía de nacional, que ya está en las reservas.

Los problemas exteriores no son menos que los internos. Creo que pronto el júbilo con el que supuestamente ganará las elecciones generales se verá nublado y el seño del presidente poco a poco se convertirá en pesar y desazón. Si no, que se me haga la lengua chicharrón.

El conflicto iraquí y el golpe bajo de la economía nacional eclipsará la mirada del presidente y le impedirá mirar a América, a todo el continente de América. Pienso que Obama no apretará las leyes en contra del resto de países americanos, pero también pienso que no aflojará las amarras actuales. Nunca se sabe, en verdad, lo que puede suceder. Pero de que los demócratas estadounidenses se perfilan como más benévolos con los inmigrantes es un hecho que, si no eran mentira las promesas de campaña, se serán mejores tiempos. Los inmigrantes nacionalizados en EUA de los países de América, gente que en su mayoría ha viajado en busca de una mejor condición de vida, pueden elegir, votar, a los que han levantado el muro en la frontera con México –los republicanos- o a los que están en contra del mismo, los demócratas.

Obama, si gana las elecciones generales este año, estará muy ocupado para mirar a los países vecinos, de hecho ya lo está, basta mirar la agenda que ha tenido en su puesta a punto con Oriente y Europa. Ya podemos pedirle mangos a la acacia. Ni recuerdos enviará a Honduras.

Sin embargo, sería deseable que Obama, llegue o no a ser presidente de EUA, haga una visita a México, Argentina, Brasil, yo qué sé, que dé señales de que América empieza en la “tierra de fuego” en el cono sur. Los “países bajos”, entre los que estamos los centroamericanos y República Dominicana”, necesitan algo más que un TPS o que un Río Colorado y un muro que saltar. Necesitan un fuerte impulso integrador con políticas que saque de la miseria y de la pobreza a millones de ciudadanos de un continente que acoge a pobres y a ricos, América.


HUGO CHÁVEZ Y ESPAÑA

Cuando nos situamos ante una figura como la de Hugo Chávez, jefe de gobierno de Venezuela, me quedo perplejo y me hago y hago las preguntas del poeta Antonio Gamoneda: “¿Sabes tú lo que es vivir ante una puerta cerrada. /Yo amo la libertad y te amo a ti. /¿Sabes tú lo que es vivir ante un rostro cerrado?”

Me siento obligado a escribir sobre Hugo Chávez, (H.C.), digo que me siento obligado porque su genio y figura me causan escozor. Aparte de esta piquiña, levanto velas y me alzo a la mar.

H.C. viajará a España mañana viernes 25 de julio. Lo hace con la sombra del sonadísimo “por qué no te callas” del Rey Don Juan Carlos en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. Después de lo que H.C. ha dicho en contra el Rey y de Zapatero no creo que se atreva a mirar a los ojos a ninguno de los dos. En fin, el quid del viaje de H.C. a España no está tanto en resarcir el entuerto de la Cumbre , que eso, en verdad, sería lo de menos y lo más vacuo, tanto como en lo que está de fondo: su imagen. Esto es más complejo, lo veremos. La imagen del régimen chavista, caracterizado como férula, como gobierno populista, está decayendo y como no tiene respaldo más que de Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua) y Evo Morales (Bolivia) necesita, y aquí está el punto, compadrear en el exterior para legitimizar su gobierno. Esto es urgente para H.C. porque no tiene el apoyo, aunque haya amistad diplomática, de los fuertes del continente americano.

Por fuerza H.C., aun tenga que agachar la cabeza por la torpeza de aguijonear la corona española y su gobierno, necesita fortalecer las relaciones con España. Y lo conseguirá porque a España también le interesa debido a los trescientos mil españoles e hijos de españoles radicados en Venezuela. H.C. es astuto, cederá cuanto tenga que ceder en las negociaciones, pero tendrá a cambio la foto grande con el Rey Don Juan Carlos y con José Luis Rodríguez Zapatero. La luna le pide prestada la luz al sol para brillar en la oscuridad, ¡qué ironía tiene la vida! H.C. está empotrado en el poder y para mantenerlo hace lo que hacen los estrategas cuando se sienten inseguros: aliarse con los fuertes. H.C., “le da cuerda al reloj de su ingenio” (Shakespeare) y no dejará de hacerlo hasta que un día se enmohezca su férula y su gloria termine.


SITUACIÓN MUNDIAL

“Cuando la esperanza, en el fondo de nuestros corazones despierta, nos suplica el valor” (Lord Byron). Empiezo con esta cita del célebre poeta inglés porque, a raíz de los acontecimientos mundiales de este año 2008, uno tiene que anclar bien sus ánimos. En esta ocasión, además de conservar en nuestro interior la esperanza en el presente, en el futuro, en Dios, en la buena y recta razón de los hombres que conducen los destinos de los pueblos, debemos tener una fuerte dosis de valor para avanzar, para continuar el áspero camino hacia un mundo en que habite la justicia.

Pasado el meridiano del 2008 los seres humanos que habitamos la tierra acusamos, amén de las guerras y terrorismo en Irán, Irak, Jerusalén y otros países que no salen más que en notas marginales de algunos periódicos, la crisis alimentaria, la crisis del oro negro, el cambio climático y la emigración masiva de los países empobrecidos a los países ricos.

El fantasma terrorista queda en un plano secundario, pero siempre importante para los estrategas de la seguridad internacional. Sin dejar de lado el terrorismo, ha surgido este año un grave problema especulativo que afecta, se calcula, a unos 800 millones de seres humanos. Mientras los países ricos derrochan, en lo que llamo yo un hedonismo salvaje, otras gentes carecen de lo básico para subsistir. Y digo esto, no como una ñoña frase, porque yo también tengo servida la mesa con alimentos calientes, sino como una forma tomar conciencia, de que puedo hacer algo para que el que no tiene qué comer pueda hacerlo; y yo que tengo pan, no hartarme hasta la glotonería.

Al hilo de lo enunciado arriba, el oro negro, el petróleo, lleva de cabeza a todo el mundo, es decir, a todos los países del mundo, salvo a los que exportan el crudo. Venezuela, por ejemplo, vende a los suyos a precio de risa el galón de gasolina, pero en Honduras, República Dominicana o España se compra escandalosamente a precios inaguantables.

El cambio climático empieza a ser, ¡al fin!, atendido por los 8 países más ricos del mundo. Para el año 2050 se prevé bajar la emisión de gases que destruyen nuestro entorno vital para la vida. Sin embargo, mientras llega ese año los habitantes del sur de África y de América peregrinan como sompopos en busca de mejor suerte.

Valor, esperanza, ánimo.


ROBERT MUGABE ES CUESTIONADO

Zimbabwe, África, 27 de junio, 2008.

Robert Mugabe, de 84 años, ha vuelto a manipular las elecciones generales del país africano Zimbabwe, siendo él el único candidato. El opositor, Morgan Tsvangirai, fue obligado a hacerse a un lado so pena de que las amenazas proferidas contra él terminasen cumpliéndose.

No es nada extraño que un hombre como Mugabe, que lleva veintiocho años enclavado a la silla presidencial, aplique toda clase de artimañas para momificar su figura en la sufrida historia de Zimbabwe.

Antes de que Mugabe tomase el poder, unos treinta años atrás, Zimbabwe, país situado entre Zambia, Mozambique y Botswana, era considerado un país con muchísimas posibilidades de desarrollo. Hoy, sin embargo, el 80% de la gente con capacidad laboral está sin trabajo. Allí hay mucha hambre, carestías y mil penas que sufrir. Antes que morir, huir. Como la calamidad es total en Zimbabwe se cuentan por muchos miles los que escapan hacia tierras de promisión.

Ricardo III, de quien William Shakespeare escribió una magnífica tragedia, después de arrasar con sus posibles contrincantes y en su desesperación por mantenerse en el poder, exclamó: “Mi reino por un caballo”. Mugabe, también, debió haber exclamado: “Mi presidencia, cueste lo que cueste”.

Mugabe viene de la escuela militar, ¿suena esto a cacho quemado, verdad? Pues, sí. A. Pinochet fue militar, F. Franco, F. Castro, H. Chávez y muchos gobiernos y seudogobiernos de nuestra historia americana han tenido su cuna en los mandos militares. Es una dura y triste realidad, cuya influencia sigue vigente en algunos países vecinos.

Los países americanos, qué duda cabe, siguen siendo vulnerables al autoritarismo militar, a la demagogia y a la vocinglería adormecedora de hombres con un afán desmedido por subir al trono.

Mugabe, por su parte, es cuestionado porque no acepta ningún tipo de transición democrática. Napoleón, cuyo ego está visiblemente simbolizado con el obelisco egipcio en el corazón de París, consideraba que nadie estaba sobre él, ni la Iglesia ni Dios. En mi opinión algo así está sucediendo con Mugabe, quien es criticado por su intransigencia, porque no es un hombre de diálogo. Los observadores internacionales consideran que los últimos comicios presidenciales fueron turbios. En buen castellano, hubo mano peluda.

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Localización tierra natal, República Dominicana