martes, 5 de agosto de 2008

G. FLAUBERT: MADAME BOVARY, una mujer en adulterio. / JOSÉ BOGRÁN

Emma se casó poco convencida, sin sentir del todo amor por el hombre con quien iba vivir toda su vida. Ella se casó con un médico bonachón que no conocía más mundo que su profesión ni más obligación que la de trabajar y abastecer en todo las necesidades de la nueva familia.

Emma, en cambio, se aburría en su casa, muy ocupada en no hacer nada productivo. A lo sumo leía libros y daba órdenes a los empleados domésticos. La ociosidad, el tedio, el aburrimiento, la fueron llevando por senderos insospechados. Por los libros y revistas que leía se fue haciendo un mundo a su medida. La vanidad y los caprichos la llevaron a adquirir objetos de lujo, a comprar prendas y vestidos refinados.

El marido se complacía de ver feliz a su adorada Emma quien, por el contrario, empezó a hallarle defectos físicos e incluso a su manera de ser. No era, pensó ella, el príncipe azul para entregarse a él con locura y pasión. Pronto empezó a aceptar los cortejos y halagos de un hombre. Emma, educada en un colegio católico, llevaba dentro unos principios morales que fue dejando de lado hasta que inició una relación extramatrimonial con un joven caballero. El juego pasó después a un segundo galán, pícaro y mujeriego a quien Emma convenció para que se escapase con ella. El día pactado para la fuga él no apareció y ella cayó en una depresión que casi le cuesta la vida. El bueno del marido gastó un dineral en devolverle la salud. Con esta crisis rebrotó en ella la piedad cristiana: iba a misa, hacía obras de caridad. Cuando se recuperó del todo reapareció el primer amante, más joven que ella, abogado, y se enrolló de tal manera con él que fue capaz de las peores mentiras y patrañas para engañar a su marido. Su desenfreno, sin perder los formalismos sociales de mujer casada, llegó a límites increíbles. Su doble moral era un escándalo amordazado. Entre la pasión, el desencanto, las deudas y el vacío interior, el abandono de los que dijeron ser sus amigos, incluidos los dos amantes que tuvo, la empujaron a tomar mata ratas.

Cuando la falta de fe, el bienestar, el dinero, la comodidad, el lujo y el placer pierden su atractivo y no llenan, viene la decepción, el desencanto, la pérdida de sentido de la vida.

CONCLUSIONES:
Aparte de todo lo dicho hay algunas conclusiones adicionales a las que he llegado tras mi lectura de Flaubert en esta obra célebre: 1. Los ataques contra la Iglesia, aunque intermitentes, revelan un acerado anticlericalismo al más puro estilo voltaireano. 2. El concepto de familia o de matrimonio queda ridiculizado, vuelto una caricatura. 3. La vida de Emma pone sobre el tapete el mundo de los deseos prohibidos, el desenfreno, la transgresión de las normas convencionales, el placer de comerse la fruta prohibida cueste lo que cueste. La sicología de Emma revela la sicología de la mujer adúltera: sus sentimientos, sus angustias, sus miedos, sus engaños y sus humores cambiantes --lo mejor para mí de esta novela--. A todo esto las descripciones de lugares y personas es otro aspecto importante. El retrato de una época, de unas costumbres y de un lugar determinados permite hacerte la idea de que hay cosas que a los seres humanos nos asemejan en cualquier momento de la historia. A saber: nuestras pasiones, envidias, avaricias, sueños, afanes, esperanzas y sufrimientos. Finalmente, el estilo llano, comprensible, de la novela agiliza la lectura. El hilo no se rompe sino hasta cuanto estalla como un castillo de fuegos artificiales. En la tumba de Emma este epitafio me hizo cranear: "Sta viator, amabilem cojugem calcas".

Los Cuentos "Un corazón sencillo", "La leyenda de san Julián el Hospitalario" y "Herodías", de resonancia cristiana son un elocuente ejemplo de cómo el cuento puede escribirse con soltura, naturalidad y maestría. Gustave Flaubert es un espejo en el que todo narrador debe mirarse y mirar la escritura. No en vano es un escritor, a pesar de su tiempo, de permanente referencia.


JOSÉ H. BOGRÁN, "Heredero del mal", Editorial Letra Negra, Guatemala, 2007. El autor, de nacionalidad hondureña, tiene una idea original con la cual trabaja y desarrolla su novela: un heredero de Hitler. Los resortes narrativos empleados por Bográn en "Herederos del mal" son tan ágiles que sorprenden. El autor conoce de antemano la historia por eso la cuenta con un ritmo natural. Los escenarios en los que se mueven los personajes es uno de los elementos más interesantes de la obra, así como el contexto en el que se desenvuelven, lo cual da a entender que se estudió bien la atmósfera que los envolvería, a fin de imprimir una imagen real de la vida de todos ellos. El hilo de la narración se corta cuando se desvela la verdad acerca del heredero del Fürer. La novela posee guiños policíacos de hélite y, a veces, que no siempre, la sombra de Ágatha Christi aparece de telón de fondo. Finalmente, Honduras tiene en Bográn a un joven narrador versátil, que escribe en inglés y castellano sin que su imaginería merme. Sin duda el arresto y el dinamismo con el que se avienta como escritor hará que acierte con el "Macondo" que sueña todo escritor.

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Localización tierra natal, República Dominicana