martes, 5 de agosto de 2008

VOLTAIRE, APOLINAIRE, KABIR, LORD BYRON

VOLTAIRE, "La princesa de Babilonia". Editorial Astri, 2000. Barcelona, España. La obrita "La princesa de Babilonia" bien pueder ser la historia de un ángel fiel caído. La ociosidad, la frivolidad y la libertad sin límites relajan el espíritu y la voluntad hasta dominarla y hacerla claudicar. Así como Penélope se mantuvo fiel ante la seducción y asedio de los pretendientes que a diario la cortejaban, estableció una estratagema --ocupó su tiempo y su mente en tejer-- para distraerlos y se conservó hasta la vuelta de Ulises, no así con Amazán, quien jurara amar a Formosanta, la huidiza e idealizada mujer de sus sueños: "La princesa de Babilonia". Una muestra clara de que la sola voluntad y el esfuerzo por ser virtuoso sin la ayuda divina acaba debilitando los buenos propósitos y, por ende, arrojándolos por la borda. Voltaire, anticlerical, no deja de clavar su astilla, cada vez que puede, en el lado sensible de la Iglesia de su época, los Jesuitas.

APOLINAIRE, "Poemas selectos". Edicomunicación, 1994. Barcelona, España. Espíritu sin reposo, alma porosa, eso es, para mí este poeta. Sus versos discurren con fácil ritmo como el agua que destila sin parar de un peñasco. Me guta de él el poema "Zona", lo siento más él, más auténtido: "Gira para siempre la flamante gloria de Cristo / Es el bello lirio que todos cultivamos/ Es la eterna antorcha de cabellos rojizos / Es el hijo pálido y bermejo de la dolorosa madre / Es el árbol siempre frondoso de todas las oraciones 7 Es la estrella se seis puntas / es Dios que muere el viernes y resucita el domingo / Es el Cristo que sube al cielo mejor que los aviadores / Detenta el récord mundial de altura". También me gusta "Vendimiario": "Esos racimos de nuestros sentidos que parío nuestro sol / Se sacrifican para desalterarse muy ávida maravilla/ Te traemos todos los cerebros los cementerios las murallas / Esas cunas llenas de gritos que no oirás". Genio y fuerza caracterizan estos versos. Sus mejores vibraciones dimanan de la sensualidad y de la impronta elegíaca.

KABIR, "Cien poemas". Edicomunicación, 2003. Barcelona, España. Versos sencillos, llenos de una mística natural. José María Pemán, en "La vida sencilla", es, en nuestro idioma y en España, un ejemplo de una mística cristiana sin rebuscamientos, pero sincera. Los versos de Kabir (s. XV) revelan, insinúan, dicen, muestran el camino de la sabiduría. La serenidad y pureza de este poemario contrasta con el ruido del mundo. Kabir nos avisa de que hay una realidad espiritual, no ajena al hombre y mujer de cualquier época, a la cual se puede acceder. Para lograrlo es preciso el desprendimiento de todo oropel y del ruido del mundano. "Este océano mundano es difícil de cruzar: sus aguas son muy profundas". Versos como estos valen la pena: "Nadie me habla de este pájaro que canta dentro de mí"; "mi corazón está siempre inquieto, dentro y fuera de casa"; "¿Qué es esa flauta cuya música me estrece de alegría?".

LORD BYRON, "Poemas". Edimat Libros, S.A. 2005. Madrid, España. Este libro reúne los poemas del joven Byron. Me sorprende su natural genio para la palabra y el mundo ficticio que elabora en "El pirata" y "Lara". Su poesía son el fiel reflejo de su vida y sus andanzas mundanas. Influido por el confort que le diera en el s. XIX su condición social noble se permitió los gustos y dislates más dispares. Por emplo, financiar en 1823 una batalla en Grecia e involucrarse físicamente en ella. Poeta rebelde, del mundo, rompeolas de las buenas costumbres. Noto en Byron una impronta shakespeareana, y no precisamente por hallar un parentesco con el célebre dramaturgo, sino por la desenvoltura y espontaneidad de su estilo. "No hay palabras con que pintar el estado secreto del alma". "Las aguas están de tal manera tranquilas, que parecen inmóviles, no obstante que huyen con la rapidez de la dicha, reflejando en su mágico espejo las inmortales radiaciones". "Voy a dormir", dijo cuando ya iba a expirar.
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