viernes, 20 de febrero de 2009

MI VISITA AL MUSEO "EL PRADO", MADRID.

En los museos se conservan los grandes aportes de los artistas a la humanidad. Los museos son un silencioso tesoro que habla del pasado en un afanoso intento por llegar a generaciones sin fin. Yo he sido uno de los afortunados en conocer el Museo el Prado (2008) . Estuve dentro seis horas -un descanso para comer- con los ojos abiertos, la mente porosa y el alma desnuda.

Las emociones que sentí fueron desiguales según los artistas y épocas de los mismos. Sin embargo, también tengo que decir que fueron muchas las sensaciones e impresiones. Pese al rumor de los visitantes y al peso del cuerpo -el mío de tanto andar- ameritan, con mucho, estas palabras, ¡y más! Comento algunas obras, no tanto para decir cosas nuevas, sino para decir lo nuevo que me han aportado.

"La Anunciación" de Fra Angélico es una obra de arte luminosa, tierna y colorida, que seduce y atrae con fuerza al que la mira. La Virgen y el Ángel reflejan un misterio de luz sagrada, divina.

Haciendo un balance de mi periplo por El Prado, el cuadro que más me enterneció, el que más me emocionó por su belleza y acabado fue el "Cristo muerto, sostenido por un ángel" de Antonello de Messina. El rostro lívido de Jesús y su cuerpo exánime contrasta fuertemente con la carita dulce y llorosa del angelito que lo sostiene sentado. Es el rostro triste, gimiente del ángel, no las dimensiones o la espectacularidad, digamos, de un Veláquez o un Goya, lo que a mí me ablandó las fibras más hondas del alma. Tal vez podría decir que tan sólo por la emoción estética de este cuadro pequeñito valió la pena recorrer medio día el museo El Prado.

Otro cuadro que me impresionó fue el "Descendimiento de la cruz" de Van Der Weyden. La languidez del Cristo muerto es, a mi juicio, perfecta. Hace juego con María que yace, con la misma postura, desmayada en el suelo.

Naturalmente, hubo muchos otros cuadros que me engancharon. Por ejemplo: El "Autoretrato" de Duero es otra obra magistral y elegantísima. "El Cardenal" de Rafael me llamó la atención por su belleza y colorido. "Venus y Adonis" de Veronés es una obra seductora. De El Greco me gustó mucho -de lo que allí hay expuesto, pues no estaba la Lágrima de San Pedro ni la colección de los Apóstoles-"La Santísima Trinidad", ¡qué colorido, que realidad más trascendente! En dos ocasiones me detuve para llevarme el arrobamiento impreso en el alma.

Nadie, a mi juicio, que visite El Prado o guste de las artes plásticas quedará indiferente ante "Las meninas y "Las hilanderas" de Velázquez. Dos joyas del arte, dos joyas de la plástica universal. Si lo que dije de Velázquez no lo dijera de Goya entonces habría razón para tacharme de ignorante. Y me refiero a "El quitasol" y sobre todo a "La maja desnuda". Ésta tiene, sin duda un encanto insuperable, sin embargo, "El 3 de mayo de 1808 en Madrid" posee tal fuerza y magnetismo a la vista que lo que yo pueda decir es risible si lo comparamos con lo que se ha dicho sobre esas obras eternas del arte español.

Yo pasé por El Prado para no pederme el privilegio de ver, mirar, a tantos artistas que han dejado sus trazos y su visión de la vida y del mundo en aquellos lienzos. Pasé por El Prado para darles a mi vista un banquete de luz y color, para elevar mi espíritu y enternecer los sentidos. Si un día quedo ciego -espero que no para seguir contemplando la belleza del mundo- siempre recordaré "El Cristo Muerto" de Messina, "La Trinidad" de El Greco y "El 3 de mayo" de Goya.

Notas:

1. Fuente primera imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/El_quitasol. El quitasol. Francisco de Goya, 1777. Óleo sobre lienzo. Rococó. 104 cm × 152 cm. Mueso del Prado, Madrid.


2. Fuente segunda imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Cristo_muerto_sostenido_por_un_%C3%A1ngel: C
risto muerto sostenido por un ángel de Antonello de Messina (1476-1479). Óleo sobre tabla. Renacimiento. 74 cm × 51 cm. Meseo el Prado, Madrid.

3. Fuente imagen última: http://es.wikipedia.org/wiki/Tres_de_mayo. La imagen última es de Francisco de Goya, 1813-1814. Óleo sobre lienzo - Romanticismo. 268 cm x 347 cm. Museo el Prado, Madrid, España.
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