viernes, 19 de marzo de 2010

ENTREVISTA A FAUSTO LEONARDO HENRIQUEZ

ENTREVISTA A FAUSTO LEONARDO HENRIQUEZ

PREMIO MUNDIAL “FERNANDO RIELO”, 2009

Por Altagracia Pérez Almanzar

Hay una noticia que ha cobrado la atención de importantes medios de prensa y se ha esparcido por toda la Red, una noticia que nos coloca más allá de nuestros posibles bordes ínsulares, que desenlaza reconocimientos y alegría, que engrandece el espíritu de nuestra nación.

“El dominicano Fausto Antonio Leonardo Henríquez obtiene el XXIX Premio Mundial 1Fernando Rielo, de Poesía Mística, 2009...” El pasado diciembre, se constituyó en un momento trascendental para nuestras letras, un motivo de verdadero orgullo para nuestra país, un hecho síngular, que impulsa con notoriedad la carrera de este joven escritor, oriundo de La Vega.

Sin embargo, Fausto Leonardo Henríquez, quien es además sacerdote misionero, actualmente establecido en Valencia, Espaňa, no es un escritor de hace de unos días, su incursión en la Literatura abarca ya una gran trayectoria de trabajo e historial de libros publicados.

Claridades, 1994; Sucesiones, 1995; La Seducción del Aire, 1999; La Otra Latitud, 1999; y Muestra Poética, 2002; Antología Mayor del Movimiento Interiorista, 2007, y antologado en diversas antologías de renombre, engrosan con dignidad su bibliografía.

Así como columnista de opinión, fundador y editor de la revista CriticArte, en San Pedro Sula, Honduras; y activo promotor del Movimiento Interiorista en el Exterior, del cual es miembro de la Comisión Intelectual; lo erigen sin lugar a dudas, en el grupo de figuras más carismáticas de nuestra Literatura contemporánea.

Sus convicciones, y puntos de vistas con relación a su trayectoria y a todo lo concerniente a su libro ganador, tratamos de captar, a través de esta entrevista que les mostramos a continuación:

1.- ¿Cuáles sentimientos se despertaron en usted, a partir de que le comunicaran la noticia de que figuraba entre los finalistas del Premio Mundial “Fernando Rielo“?

Como todas las sorpresas, la noticia del premio me dejó por unos instantes sin cobertura, hasta que pronto la relacionadora pública del evento me hizo caer en la cuenta de que había ocurrido algo de mucho alcance en el panorama literario.

2.- El Jurado de este premio deliberó finalmente por “Gemidos del Ciervo Herido“, por considerar que presentaba mayor dominio y destreza literaria, y reflejado en tres partes bien estructuradas, ¿cuánto tiempo le costó construirlo? ¿Cuáles elementos trató de plasmar?

El texto en sí unos seis años, con intervalos para otras creaciones (cuentos, ensayos literarios). Sin embargo, desde bastante joven venía amasando la idea de explotar la veta mística. A la hora de expresar esta vasta y honda realidad humana y divina, me encontré como el oro mezclado con fango.

3.-Además del carácter estético que presenta esta creación, aquí se perciben ejercicios, meditaciones espirituales. ¿Alguna vez se sintió convencido de que era un libro potencialmente ganador?

No. Nunca escribí «Gemidos del ciervo herido» con el propósito de ganar un certamen. Eso llegó después, cuando Teodoro Rubio, doctor en filología, poeta místico, interiorista español, me invitó a presentar el libro pues tenía suficientes elementos artísticos para ser valorado. Él me había dado ya su veredicto.

4.-Hay momentos muy íntimos, de ruegos, de una angustia mística pero también existencial. ¿Titubeó en algún momento de desnudarse así, de mostrar esos aspectos de su humanidad?

Sabía que algún momento debía quitarme la máscara y con este libro considero que me inicié en ser sincero, porque como dice el poeta Rubén Darío, “ser sincero es ser potente”. Cuanto más naturales seamos, quiero decir, cuanto más transparentes nos mostremos, más se valora lo que somos. La gloria de Dios, dice san Ireneo, es que el hombre viva.

5.-A pesar de la crisis, por ratos se siente que hay una respuesta de lo Divino. ¿Cómo explica las vivencias que originaron este libro?

Qué te puedo decir, en el libro hay soledad, aridez, ternura, tempestad, amor, tacto divino, necesidad vital de Dios. Hay también un ansia terrible de abrazar a Dios “físicamente”, ¿me explico? Y esa ansia es como un fuego que me consume. Mientras me conformo con los trazos de belleza y ternura yacente en las criaturas.

6).- Usted no es solamente poeta, escritor, también es un incansable promotor de la Literatura, ha trabajado en la creación de grupos literarios en el Extranjero; creó una revista en Honduras, trabaja la Crítica y ya ha recibido diversos reconocimientos. ¿Cómo maneja un sacerdote, el ego y las expectativas que genera el mundo del Arte?

Un cantante, un actor, un pianista, necesitan del reconocimiento y del aplauso. El poeta también. Yo, la verdad, he tomado conciencia de que la gloria del mundo pasa, que el laurel se marchita. Sé que el ego se hincha fácilmente si uno no cuida la virtud de la humildad y la sencillez.

7).- Hay un movimiento más tendente a la secularización y es cada vez más creciente, los grupos intelectuales empeñados en erradicar la idea de Dios, el Dios del Cristianismo. ¿Cuál es la primera reacción que usted siente cuando los lee? ¿Qué opinión le merecen?

Veo que me estás haciendo un torniquete, Altagracia. Mira, en mi lectura de los intelectuales de mediados del siglo XIX, que es la avanzadilla post Ilustración Francesa, (pienso ahora mismo en Chateaubriand, Lamartine, Ozanam, Montalembert, Ampère, Lamennais, Lacordaire, entre otros), he encontrado un talante para dialogar con el hombre de hoy sin que me tiemble el pulso. Ellos tenían sus tertulias, discutían de historia, filosofía, arte, literatura, religión sin ruborizarse ante los que tenían ideas contrarias a las de la cultura cristiana.

8.-En su trabajo de creación de grupos literarios juveniles en el Extranjero. ¿Cuál es la diferencia que usted nota en los jóvenes escritores latinoamericanos, con respecto a los de Europa?

Las diferencias las veo más en relación a la cultura, al contexto social que los configura, y a la sensibilidad artística que los mueve. En el fondo, la juventud, sea de un lugar o de otro, empuja fuerte, rompe fronteras, supera la inamovilidad de visiones establecidas y busca su propia expresión. Otra cosa es el resultado, que a veces puede ser audaz e innovador o puede ser más de lo mismo.

9).- Desde el poeta metafísico que desplegó en su primera producción poética hasta este último, -más diáfano y religioso-, ¿cuáles aspectos quiere usted mantener en sus creaciones?

He llegado a la convicción de que he de seguir remando hacia las profundidades del alma humana. Sobre todo en su relación con la trascendencia y lo divino, pero también del influjo de Dios en esta realidad que nos desborda con su belleza y sus contracciones.

10).- Tras la vida intelectual y sacerdotal, ¿cómo define usted la persona que hay en Fausto Leonardo Henríquez?

Si hablamos en términos literarios me identifico con el espíritu de los poetas románticos franceses; si hablamos en términos de poesía actual, me siento interiorista y si hablamos en términos teologales, profundamente creyente, profundamente humano.

11).- Usted ha sido uno de los más persistentes promotores del Interiorismo en el Extranjero. Sin embargo, como corriente literaria, mucha gente en el país, ha dicho que no ofrece nada nuevo, y que no se han visto los resultados en las creaciones. ¿Cómo usted respondería a estas críticas?

Te voy a mencionar unas cuantas obras fundamentales del Interiorismo, sin contar las antologías del Ateneo Insular, con las que se puede hacer más de una tesis doctoral: “Las voces” de Pedro José Gris; “Huésped en la noche” de Julio Adames; “Un latido en el bosque” de Yky Tejada; “La sed del junco” de Tulio Cordero; “Territorios extraños” de José Acosta; “Luz de los cuerpos” de Sally Rodríguez; “Ángel de luz” de Ángel Rivera Juliao; “Ritual de la lluvia” de Jaime Tatem Brache; “Entre el polvo y la ceniza” de Frank Rosario, “Nostalgia de lo eterno” de León Silverio; “Crónica circular” de Ramón Antonio Jiménez y de los españoles en plena producción te puedo hablar del poeta Juan Miguel Domínguez con su obra “Iconos del agua viva” y de Teodoro Rubio, con su obra capital “La fría desnudez del calendario”. De reciente aparición es el poemario de Guillermo Pérez con su inigualable poema “Cementerio de la tarde” y el libro “Memoria de la tarde” del interiorista de nuevo cuño, Henry Santos Lora. Altagracia, ¿me podrías decir si con estas pruebas es suficiente para responderle a los detractores de la Poética Interior?

12).- Qué opinión le merece la literatura que se está haciendo en el país, y cuáles son las razones, por lo que la Literatura dominicana, no ha generado una posición en el mercado Exterior?

En Rep. Dominicana hay un gran desarrollo cultural, diverso, confrontativo y a la vez rico en obras. En mi opinión, considero que podemos ir de lo particular a lo universal. Sin embargo, hemos de cuidar no caer en el insularismo, es decir, en la cortedad de visión. Los “guardianes del espíritu” de la cultura dominicana tienen que promover los valores dominicanos y “vender” una imagen que trascienda los mares.

13.- ¿ Cuál es su exhortación para los jóvenes que se sienten inclinados por el oficio de escribir?

Una joven poeta hondureña, Claudia Orellana, que en aquel entonces contaba 18 años, acuñó una memorable frase en el grupo “Los novísimos”, que fundé en mi estancia en San Pedro Sula, que hoy se la digo a los escritores en agraz: “hay que calentar el brazo”, es decir, hay que escribir sin desanimarse, que siempre hay una recompensa por el trabajo realizado.

14.- ¿Cuáles son sus reales sueños en la Literatura?

Yo escribo desde la diáspora y me siento dominicano traspuesto en otras orillas. Mi compromiso con la palabra poética, cuestística y ensayística, todavía en curso, es un compromiso con la patria que cantara Salomé Ureña. Escribo para que no se “hunda la isla” en mi memoria, para sentirme hijo de Quisqueya y para decirle a mi tierra: “Te dejaré en alto”.

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Localización tierra natal, República Dominicana