sábado, 10 de enero de 2009

FRÍA DESNUDEZ DEL CALENDARIO


Teodoro Rubio es el autor del poemario "La fría desnudez del calendario". Adonais. Ed. Rialp, S.A., Madrid, 2001. Este poemario es único y hay en él una fuerte dosis de humanidad, emoción y belleza. Pocas veces he leído una poesía que denomino vital. En los versos de Rubio confluyen la memoria, el tiempo y logra comunicar sus vivencias o su experiencia emocional -a veces desgarradora- con imágenes vitalistas. Porque canta lo humano se hace grande su poesía. Con un tono sereno, diáfano, sincero, el poeta te hace cómplice de sus versos.

La poesía de Rubio tiene lo que tiene la poesía de los maestros de la lírica española. Si me equivoco en este juicio, admito que es posible, será por un margen muy corto. Para muestra, un botón:

SÍLABAS DE NIEVE:

I

Cuando el aire desliza los contornos
azules de la mar en cada impulso
de su voz quebrantada
por el eco,
cuando el agua redime
con sus olas
la cintura de arena y desvanece
la longitud de amor en sus orillas,
me abandono en los brazos imperfectos
de la tarde, sintiéndome pequeño
como un ave que asciende la montaña
graznando la tristeza
de los días.
Girando como un aspa de molino
se consumen las horas,
mientras sueño
volar con la destreza de los pájaros
y fundirme en el sol, entre sus pétalos
de luz, desvanecerme en el silencio
del bosque, entre los nervios de las hojas
y ser la claridad en los temblores
de las nubes que apagan las auroras.

II

¿Y cuánta soledad tendrá la noche
si sigues ocultando tus reflejos
en esta densa bruma
que envejece
la vida sin apenas respirarla?
No negaré tu luz porque tuve
cegando el corazón con tanto brillo.
Sé que escribes con sílabas de nieve
nuestro nombre, y tus pasos
son fragmentos
de un puzzle en el abismo
del otoño
cuando todas las piezas
se confunden
y se vuelan al roce de la brisa
sin poder descifrar tu paraíso.
Pero vienes y vas por los caminos
cosechando la mies, pluscuanperfecto
de amor en tus alforjas
invisibles
y dejando destellos
tan fugaces
que parece la noche mansamente
mis pasos sobre el mundo.
Mientra vivo
sitiéndote pequeño como el pájaro
graznando la tristeza
de los días.

La estética de Rubio se desmarca de la estética de la Poesía de la Experiencia, cuyo canto consiste en narrar la vida misma, "literalmente", al decir de Olvido García Valdés, para posicionarse en la Poética Interior. Si los poetas de la experiencia -como Luis García Montero- cantan el acontecer cotidiano, los poetas interioristas cantan lo que acontece en su interior, aquellas verdades profundas y trascendentes. La Poética Interior, puede decirse con certeza, tiene en Teodoro Rubio a uno de sus propulsores más genuinos. Hay que seguir muy de cerca a este poeta porque su poesía está entre lo mejor de su generación.
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