sábado, 3 de enero de 2009

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Para el V Centenario de la publicación de la célebre obra cervantina, Don Quijote de la Mancha, leí por segunda vez las aventuras del "cabellero de la triste figura". Saqué, por entonces, una notas que hoy rescato y paso a limpio. Si algún tuviera la oportunidad de profundizar en ellas lo haría con mayor seriedad.

1. Apelación de la justicia hacia los desfavorecidos. Don Quijote encarna el ideal de una sociedad justa. El deseo de un mundo más justo, sobre todo para los desvalidos, es todo un símbolo de hacia dónde debe caminar la humanidad.

2. Ambición de Sancho Panza. Sancho, amparado en las promesas de su amo, Don Quijote, sueña con conseguir una buena posición: la de ser gobernador de la famosa Ínsula Barataria. Corrió toda clase de suerte, hasta la burla, por mantener vivo su sueño, que formaba parte de la locura de su defensor.

3. Visión de la mujer. Hay en la obra Don Quijote una curiosa concepción de la mujer, que podría ser de la época o del mismo autor, Miguel de Cervantes, que a mí me pareció en el momento misógena. Habría que analizar más este hallazgo, sin embargo. Sé que si las defensoras de género leyeran el texto cervantino no quedarían muy contentas ni Cervantes bien parado.

4. Culteranismo de Don Quijote y lo popular de Sancho Panza. El Hidalgo de la Mancha usa un lenguaje correcto, pulcro y culto. Sancho, en cambio, irrita a Don Quijote con sus refranes. Esta doble nota se mantiene en toda la obra y es, para mí, un elemento clave, constitutivo de la novela.

5. Ironía, burla, jocosidad de la obra. Miguel de Cervantes intenta transmitir, a través de sus personajes, una serie comportamientos humanos que, además de entrener, dejan el sabor agridulce de que la verdad es otra, que la vida habría de ser de otra manera, pero que en realidad los seres humanos a veces somos irónicos, burlescos y jocosos.

6. Técnica narrativa. Miguel de Cervantes sabía lo que iba a contar en el siguiente capítulo y te prepara para ello. Crea expectativa y enlaza con lo que viene después. Creo que esta técnica es capital. Cervantes cambia de escenario con frecuencia manteniendo la centralidad de Don Quijote y Sancho Panza, el cura, el barbero y el bachiller. Llama la atención los "consejos para escritores". En fin, Cervantes mezcla prosa, poesía y cartas.

7. Crítica a los libros de caballería. Cervantes los critica por no estar ceñidos a la realidad y la veracidad de los hechos que narran.

8. Decálogo para gobernantes. No es extraño que una obra cuyo ideal es la justicia mencione unas pautas para los que ejercen la política, el poder público. De manera que Cervantes deja plasmado un Decálogo o ideario moral para ser un buen gobernante. No sé, pero me viene a la memoria la obra La República de Platón y la Ética Nicomaquea de Aristótles. ¿Leyó Cervantes esas obras?

9. Amistad y complicidad de Don Quijote y Sancho. Más allá de la locura de Don Quijote y de la credulidad de Sancho, les unía la amistad. Y esto les hacía cómplices en toda aventura.

10. La locura: fuente de inspiración. Cervantes crea una realidad irreal, o sea, imaginaria, pero no anula todas las facultades del protagonista. Don Quijote es loco para algunas cosas, pero brillante para otras. Este contraste es, quizás, lo más sorprendente de la genialidad del autor. Al menos así me lo pareció. Hay una tensión entre la locura y la cordura tan sutil como magistral. Cuando Don Quijote dejó de soñar, de tener una razón para luchar y vivir -una conclusión más- le vino la depresión y la muerte. ¿Será que cuando el hombre o la mujer bajan la bandera de sus aspiraciones más locas, más osadas, cuando pierden las ganas de seguir peleando contra molinos de viento firman su propia sentencia? Pienso que Cervantes retrató el alma humana en el alma de el Caballero de la triste figura, en el que, del alguna forma, nos vemos todos.

11. Postura como lector. El narrador te lleva a sentir compasión, repudio, risa, lástima, goce, sorpresa y hasta tedio.

Estos apuntes, insisto, no son conclusivos, ni mucho menos. A lo sumo son alusivo,s unas improntas de una lectura que requeriría análisis e interpretación. Por lo que a mi respecta, como lector y observador, me quedo, de momento, con estas pinceladas. Ningún lector hispanohablante puede presumir de lecturas hasta que haya leído a Don Quijote de la Mancha.
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