sábado, 7 de junio de 2008

artículos publicados en La Prensa, Honduras.

UNA MUJER EN ADULTERIO ("Madame Bovary", Gustave Flaubert).

Emma se casó poco convencida, sin sentir del todo amor por el hombre con quien iba vivir toda su vida. Ella se casó con un médico bonachón que no conocía más mundo que su profesión ni más obligación que la de trabajar y abastecer en todo las necesidades de la nueva familia.

Emma, en cambio, se aburría en su casa, muy ocupada en no hacer nada productivo. A lo sumo leía libros y daba órdenes a los empleados domésticos. La ociosidad, el tedio, el aburrimiento, la fueron llevando por senderos insospechados. Por los libros y revistas que leía se fue haciendo un mundo a su medida. La vanidad y los caprichos la llevaron a adquirir objetos de lujo, a comprar prendas y vestidos refinados.

El marido se complacía de ver feliz a su adorada Emma quien, por el contrario, empezó a hallarle defectos físicos e incluso a su manera de ser. No era, pensó ella, el príncipe azul para entregarse a él con locura y pasión. Pronto empezó a aceptar los cortejos y halagos de un hombre. Emma, educada en un colegio católico, llevaba dentro unos principios morales que fue dejando de lado hasta que inició una relación extramatrimonial con un joven caballero. El juego pasó después a un segundo galán, pícaro y mujeriego a quien Emma convenció para que se escapase con ella. El día pactado para la fuga él no apareció y ella cayó en una depresión que casi le cuesta la vida. El bueno del marido gastó un dineral en devolverle la salud. Con esta crisis rebrotó en ella la piedad cristiana: iba a misa, hacía obras de caridad. Cuando se recuperó del todo reapareció el primer amante, más joven que ella, abogado, y se enrolló de tal manera con él que fue capaz de las peores mentiras y patrañas para engañar a su marido. Su desenfreno, sin perder los formalismos sociales de mujer casada, llegó a límites increíbles. Su doble moral era un escándalo amordazado. Entre la pasión, el desencanto, las deudas y el vacío interior, el abandono de los que dijeron ser sus amigos, incluidos los dos amantes que tuvo, la empujaron a tomar mata ratas.

Cuando la falta de fe, el bienestar, el dinero, la comodidad, el lujo y el placer pierden su atractivo y no llenan, viene la decepción, el desencanto, la pérdida de sentido de la vida.


19-F-2008, FIDEL CASTRO RENUNCIA

El pasado día 19 de febrero, 2008, el mundo fue sorprendido por una noticia de primer orden divulgada por los diversos medios de comunicación: la renuncia de Fidel Castro: “No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”.

Cuando me dispuse a escribir este artículo, veintitrés horas después, exactas, ya había en internet 823 artículos divulgados. Quedé sorprendido. Veamos algunos titulares: Milenio (México.): “Ya no puedo”; La Opinión, Los Ángeles (EUA): “Castro se aparta”; Folha, San Pablo (Brasil): “ “Fidel renuncia después de 49 años”; El Figaro (Francia): “Castro se va, los occidentales reclaman la libertad de Cuba”; El País (España): “Castro abandona el poder”; Clarín (Argentina): “Histórico: se fue Fidel y Cuba inicia la transición”.

Es muy difícil poder hacer una síntesis de tantas opiniones y de tantos sentimientos encontrados provocados por la sonada noticia del 19-F-08. Supongo que todos nos habremos hecho mil conjeturas en la cabeza y tratamos de imaginarnos a Cuba sin Fidel y sin revolución y sin comunismo.

Bien, en estas breves líneas, expongo mi opinión, aunque después de las 823 opiniones poco me quedará que exprimir. Castro, considero, ya dio el paso de su renuncia el año pasado cuando cayó gravemente enfermo y ahora, cuando la ve venir, es cuando formaliza su renuncia - para asegurar en vida el destino de Cuba, al menos inmediato- ante el mundo. De haberlo anunciado cuando cayó enfermo no lo hubiéramos creído, pero ahora sí y yo no del todo.

Me preocupan los exiliados. Su euforia es comprensible, pero que no canten victoria porque Raúl Castro, hermano de sangre de Fidel, puede complicar las cosas. Aunque nunca será igual. También me preocupa lo que pasa por la cabeza de los cubanos en la isla.

La palma se la llevaría Raúl Castro si convocara elecciones democráticas. Pero eso no será posible en vida de Fidel. El Ejército, además, si no se trabaja bien esta iniciativa, podría armar la de Troya.

Para que la democracia empiece en Cuba se tiene que iniciar un proceso lento de concientización. La gente estará como los hombres de las cavernas de Platón, acostumbrados a ver las sombras como la realidad misma de la vida.

El eclipse total que ensombrece a Cuba ya termina y surge, del fango, una época de esperanza.



CONTRACCIONES DEL HOMBRE

Da la impresión de que el hombre de nuestros días –tal vez haya sido así siempre- persigue más la satisfacción egolátrica que dar respuesta a tantas demandas y reclamos de un amplísimo universo de gente que languidece tras la consecución de mejores condiciones de vida.

Hay gente noble y buena que se afana por hallar cauces en pro de sus semejantes. Lo tengo comprobado y, sostengo que, aunque el tono de este artículo sea agridulce, es mucha la gente que hace el bien por amor, solidariamente, como tratando que el mundo en el cual vivimos sea de provecho para toda la familia humana.

No puedo ocultar que se me parte el alma cuando compruebo la pasmosa diferencia entre el pueblo llano y los excesos a los que se someten algunos, como si se tratara de una burla despiadada hacia aquellos que únicamente tienen la esperanza desvanecida por la necesidad y la miseria.

Detesto la mentira impuesta como verdad, odio el uso de la palabra para embaucar a los incautos, a los que tienen el deseo de hacer el bien. Cuando se destapan las mentiras la fetidez fermentada salpica al embustero. Pensemos en Pinochet, en Fugimori. En nuestro suelo ¿quiénes se han cebado mintiéndonos descaradamente en sus puestos se servicios públicos?

En otro orden, el relativismo moral, aunque no nos guste mucho hablar de moral porque nos encorseta y cuestiona, no puede faltar en un país ni en la persona individual. En el ideal de república romana residía el aspecto moral. En realidad, en toda sociedad humana ha habido pautas de comportamiento. Ni qué discutir.

Algo o alguien tiene que normativizar nuestro proceder. Yo, como cristiano, me guío por la moral evangélica, por los preceptos bíblicos, ¿y usted? Sin la moral cristiana el libre albedrío se desbocaría.

Otra cosa que cuestiono es el uso desmesurado del nombre de Dios, con el cual aceitan sus discursos los predicadores de escaparate, en un intento frenético de domesticarlo y de obligarlo a hacer prodigios.

Cuando el poder no se usurpa de arriba se fabrica aquí abajo. El ansia de poder es un alucinógeno que seduce al más apuesto valiente. Quienes ostentan altos cargos, caminan sobre tierra movediza. Sus hechos pesan en el récord, en la historia. Por eso mismo es mejor ser temido que odiado, venerado y admirado que repudiado por farsante o por cínico.

ACCIÓN SOCIAL DEL ESTADO E IGLESIA

Muchas de las obligaciones sociales que el Estado debería asumir son realizada por la Iglesia Católica en Honduras o por ong’s, más por la primera que por las segundas. Si se hiciera un censo de las casas de niños, jóvenes, ancianos, enfermos, asilos, talleres de capacitación, escuelas, colegios, centros de salud, dispensarios, asistencia, centros penales, caeríamos en una enumeración tediosa.

Lo que es cierto es que la promoción humana y la asistencia que realiza la Iglesia Católica en Honduras, no sólo es ingente, sino de gran ayuda para miles de personas que, de otra manera, quedarían sin la más ínfima ayuda.

Hoy en día la Iglesia es más consciente que nunca de la importancia de contribuir a la sociedad hondureña, no sólo en lo doctrinal, sino también en la promoción de las personas. Si en el pasado a la Iglesia se la tildó de “inquisidora” –cuestión que hay que entender en su contexto- hoy podemos decir que es “promotora de la vida”, “signo de esperanza” para la gente sencilla que busca razones para luchar y para vivir.

El Estado se ha acomodado a la “beneficencia” de la Iglesia y le ha dejado ese papel a ella casi por entero. No niego que el Estado haga lo suyo, pero ha encontrado una almohada muy cómoda en qué reclinarse en las decenas de programas de acción social de la Iglesia. La ayuda económica que los programas sociales de la Iglesia perciben del Estado (municipalidades) -los que reciben en verdad algo- no alcanza ni para confites.

En San Pedro Sula el proyecto “Paz y Convivencia” no fue más que un elefante blanco, un engaño. En aquella ocasión –período del kilgorismo- se usó la imagen de programas de la Iglesia como justificación para la consecución de los fondos (se dijo que eran 22 millones de dólares), muchos de los cuales se quedaron en “estudios de factibilidad” y otras hierbas.

De la infinidad de proyectos de ayuda social de la Iglesia el Estado ni la luz ni el agua paga. Es tal la cosa que la Iglesia, además de agenciarse los fondos para sostener sus proyectos de ayuda social, compentencia número uno del Estado, le paga a éste, porque le obliga a pagarle, servicios públicos, luz y agua. La ley de disminución de un 15% de los gastos de electricidad para los contadores de las iglesias, pese a los reclamos hechos a la Enee, es papel mojado.


AGRESIONES A LA PAZ


Uno de los retos más grandes que tiene Honduras en estos momentos es lograr un clima de paz. Forzosamente nos hallamos en una tesitura en la que no podemos volver la vista a un lado, so pena de vivir en el caos.

La paz no es ese deseo casi romántico de dejar de oír disparos. ¡Qué fácil sería acallar las armas y conseguir así la paz! Llegar a conseguir la paz es mucho más que evitar el uso de armas de fuego, por supuesto.

La paz se ve agredida por la carestía de productos básicos, por el aumento de precios a los artículos, bienes y servicios. La paz se ve severamente amenazada cuando una persona es mal pagada en su trabajo, con lo cual ni se sostiene ni puede sostener el hogar; menos permitirse un capricho.

No es posible vivir en paz mientras unos hacen clavos de oro con la educación y quedan niños estudiando bajo un árbol o bajo pésimas condiciones. No digamos si revisamos la picardía, descuido e irresponsabilidad de numerosos profesores que ni siquiera se esmeran en preparar las clases o por actualizarse. No puede reinar la paz cuando en los pasillos de los hospitales los pobres esperan horas para ser atendidos o son remitidos –comisión jugosa de por medio- a laboratorios o farmacias.

No puede haber paz mientras jueces, abogados y fiscales acomodan, como agua al vaso, la ley para su provecho, dando así manga ancha a los delincuentes de cuello blanco. ¿Cómo va a haber paz si la policía está infiltrada por sujetos que perjudican el bien social? Nunca.

No puede haber paz si no hay una visión sostenida de desarrollo. En esto los gobernantes tienen un grave compromiso. Tienen, asimismo, el deber de ser sinceros y tenaces en la consecución de una Honduras más desarrollada. Y, claro, el malhadado criollismo de medrar del estado tiene que terminar.

Como nos hace falta la paz en todos los sentidos y orientaciones que hemos dicho se hace, en verdad, difícil obtener otros elementos que permiten lubricar la vida social. La paz se labra en la justicia y de ahí van a surgir otros valores para la vida, tales como la confianza, el respeto, la honestidad, la dedicación, etc.

La paz, como todas las cosas de valor, cuesta mucho, pero de que es posible obtenerla, es posible. ¡Entre todos podemos! Tengo una pregunta: ¿qué estoy dispuesto a dar, desde mi condición, para lograr la paz?


AJUSTE POR COMBUSTIBLE


En mi opinión, la tarifa de pago de energía eléctrica calificada “ajuste por combustible” es una forma de matar al paciente que, de suyo, está ya sangrado hasta la extenuación. El injusto ajuste no sólo no es desproporcionado –un 50% adicional del consumo normal— sino que es una forma descarada de sustraer el dinero de la bolsa a los consumidores.

Claro, a esto hay que sumarle que el cacareado bajón al combustible no ha tenido efectos positivos colaterales, salvo para los conductores. Si bajó el combustible ¿por qué no se rebajó la implacable tarifa energética?

Es aceptable todo requerimiento de pago de impuestos, rendición de cuentas, la legalidad, pero no lo puede ser una cosa que esté por encima lo racionalmente aceptable y justo.

En un tiempo definido, concreto, todo el pueblo se solidariza –con tal de tener luz- a aportar una tarifa para pagar combustible. Hasta ahí estamos bien. El sentido común lo dice. Pero no estamos en tiempos de emergencia huracánica, no hay crisis de guerra ni siquiera de dinero o de electricidad para que continuemos indefinidamente con una tarifa que está llevando al pueblo por la calle de la amargura.

No es de extrañar que, ante semejante picardía estatal, haya gente que haga arreglos a los contadores y los manipule o se dedique a robar luz de cualquier poste. Porque esto no se aguanta, no, no se puede aguantar. La Enee ha invertido cantidades ingentes para colocar contadores electrónicos, precisamente porque se ha dado cuenta que no percibe todo lo que debería percibir ni con el malhadado ajuste.

Miles de millones le entran al Estado con el “ajuste por combustible”. En el informe del primer año, ofrecido por el Presidente del Gobierno, Manuel Zelaya, indica que aumentaron las recaudaciones, que hubo superávit. Por consiguiente, nuestro forzoso pago aumentó el caudal público.

Ya no tiene sentido seguir pagando la tarifa de “ajuste por combustible”. No puede prolongarse indefinidamente. En su momento todos la asumimos como un deber. El Estado se acomodó a la percepción jugosa de cantidades voluminosas sin esfuerzo alguno, mas no los consumidores ni los que pagamos puntualmente a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.

Basta ya de ajustes, el pueblo ya cumplió. En definitiva, ajustémonos a la justicia, que si no se nos baja el gas.


ALIVIO DE LA DEUDA EXTERNA

Yo quiero pensar bien del Jefe del Gobierno, Ricardo Maduro, y de sus colaboradores. Quiero pensar bien, insisto, en que se va a aprovechar el alivio de $ 1.200 millones de la Deuda Externa para invertirlo prioritariamente en educación.

Parece que rizamos el rizo, que el cántaro vuelve a dar otra vez sobre el mismo y tan requetrillado tópico. Pero es que esta es un oportunidad tan extraordinaria que no podemos perder de vista el orden de factores que nos levanten del subdesarrollo.

En estos momentos cruciales en que el libre comercio exigirá más al país, justo en estos momentos de alivio económico, es que hay que palanquear a Honduras inyectándole, si no todos, gran parte de los intereses que, en vez de ir a pagar la deuda exterior, podrán ser utilizados localmente.

Sin embargo, tropezamos con una profunda inquietud, de todos conocida, me refiero a la malhadada corrupción. A mí se me hace difícil pensar que los $ 1. 200 millones de dólares, ¡ojo, de dólares!, se emplearán con transparencia. Por lo mismo, porque nos han enseñado a ser suspicaces, a desconfiar y a dudar hasta de la propia sombra de uno.

Y, por si fuera poco, estamos en el año denominado político, el cual centra la mente de los militantes partidistas en la conquista del poder. En verdad, años políticos son todos, de tal suerte que lo que no se hizo en los pasados tres años de gobierno, no se hará en ocho meses que tenemos por delante a esta legislatura. Pero hay que ser optimistas, pese a todo.

Lo que me entristece hasta la muerte es ver cómo el analfabetismo, la incultura y la ignorancia campean sin conmover la vara de mando de Honduras. Niños que tienen que sentarse en el suelo, escuelas que se caen y el sector privado que se está engordando con la sangre de los pobres. Esto es insoportable.

Bastaría sólo un porcentaje de esos $ 1.200 millones de dólares para alcanzar al menos el nivel medio de la tan deseada “ínsula” del desarrollo humano en Honduras. Quijotadas. ¿Quijotadas? ¿Es que no se puede pensar el desarrollo del país en clave de inversión en el recurso humano y que, en definitiva, revertirá en el desarrollo económico?

Si no se invierte en educación aumentará la presión social: la pobreza, la violencia, y la emigración. Ojalá que no le maten al pueblo lo único que le queda: la esperanza.


ANTENAS, MALA SEÑAL

Una persona me comentó que había organizado a una comunidad sectorial para impedir que se instalara una antena de telefonía móvil, por los peligros que supone para la salud humana. Si le interesa saber algo sobre eso, siga leyendo.

La colocación de las antenas para telefonía móvil ya forma parte del paisaje urbano. Nos hemos acostumbrado de la noche a la mañana a su presencia callada, vertical y rojiza.

Lo cierto es que no se ha informado a la población de los peligros que suponen las antenas de telefonía móvil en las zonas urbanas; están siendo colocadas en vecindarios, en zonas residenciales y barrios. Me temo que de forma no consultada. No basta que se tenga un permiso legal, hay que ver el bien comunitario, si los vecinos están de acuerdo o el patronato si lo hubiere.

Supongamos que un terremoto –que es algo imprevisible, pero que puede ser real, sacuda la tierra, podemos pensar que la antena puede desplomarse y ésta, acorde la zona perimetral, va a aplastar entre cinco y diez casas de habitación. O sea puede provocar una tragedia.

Las antenas en barrios y zonas residenciales son peligrosas, ¿por qué? Por la irradiación electromagnética y de eso no sabemos nada el común de los mortales. Las antenas de telefonía móvil pueden provocar dolores de cabeza, insomnio, alergias, entre otras alteraciones imprevisibles del organismo humano.

Hay muchas opiniones acerca del tema que abordamos, no cabe duda, pero qué bueno sería que no den explicaciones a los ciudadanos para sacarnos de dudas y sospechas. En el contexto sampedrano podemos verificar cuánto han aumentado las antenas en plena ciudad. A poco será un bosque de hierro la ciudad de los zorzales.

Las autoridades deben regular la colocación de las antenas, para prevenir. El problema que yo miro reside en que las empresas encargadas de dar servicio de telefonía móvil, con el afán de obtener cobertura y más clientes, colocan sin muchos miramientos antenas repetidoras o “nodos” para enlazar la señal transmisora.

Punto y aparte. El uso del teléfono celular es útil, pero también no deja de ser temerario someter el huevo del oído largo rato a la irradiación, por muy baja que ésta sea. Se ha puesto en boga el uso de “mano libre” para hablar por celular, tendría que usarse racionalmente para evitar alteraciones del oído.

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